miércoles, 8 de febrero de 2012
YO NO QUIERO CATORCES DE FEBRERO
martes, 7 de febrero de 2012
CADA FRACASO NOS ENSEÑA ALGO QUE NECESITAMOS APRENDER.
Buscaba su felicidad. Buscaba su identidad. Buscaba y buscaba pero a cada paso más se perdía. Abandonó cuanto conocía. Abandonó a aquellos que, aunque con cuentagotas, le demostraron algo de amor. Abandonó para encontrarse de nuevo, en otra vida, en otro mundo, en otro él. Y encontró. Encontró su nueva imagen, su nuevo sueño, su nueva personalidad. Encontró lo que deparó el destino, sin saber que era lo que buscaba. Conoció nuevas caras, nuevas historias y nuevas experiencias. Conoció cosas nuevas, pero, por suerte, no olvidó sensaciones. Su nueva y deseada etapa le abrió los ojos, le hizo ver que más allá se puede estar peor. Aunque, desde lo más profundo de su corazón, quería cambiar, lo que cambió fue malo por peor. Y lo peor le recordó que lo malo podría haber sido bueno, y que lo bueno que ansiaba podría haber sido peor. Y llegó a ese nuevo punto de partida, a ese cruce de caminos, a ese dilema interior entre la supervivencia y la vivencia, entre ser él mismo o dejar que los demás vean quien es. Y así creció, viviendo en los infiernos mientras soñaba que estaba en el cielo, esperando que alguien le rescatara y lo llevara, al menos, al purgatorio. Por suerte, siempre hay un tren en la vida que lleva tu nombre… y finalmente él cogió el suyo… recordando cuantas veces se equivocó de parada… emprendiendo un nuevo viaje… esta vez sin buscar nada, sin abandonar su identidad, sin desear encontrar nada nuevo… allá donde fuera, él seguiría siendo él.
Hoy es un día especial. Hoy se celebra el 200 aniversario de Charles Dickens. Y para mí es más especial si cabe, puesto que el primer libro que leí, y del cual conservo muy buenos recuerdos, fue escrito por este gran “Genio”, OLIVER TWIST.
Mi mejor frase: "El hombre no sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. Charles Dickens."
lunes, 6 de febrero de 2012
DE FOBIAS Y FILIAS
Todos tenemos nuestras propias manías, nuestras propias preferencias y nuestros propios miedos. El mundo nos llena de sensaciones, unas que amamos, otras que repudiamos. Elegimos en base a nuestra educación, nuestra socialización, nuestro carácter o nuestro instinto. Hay gente con miedo a volar y hay otros que no se bajarían nunca de las nubes. Hay personas con fobia a las multitudes y hay otros que huyen constantemente de la soledad. El mundo está hecho para interpretarlo, para aprender y para decidir sobre lo que nos encontramos. Fobias, a millones, variopintas e incluso incomprensibles para la mayoría. Filias, otras tantas, igual de curiosas y algunas también incluso raras para muchos. Se da la casualidad que hay fobias que para otros son filias y viceversa. Pero hay una cosa que me llama enormemente la atención cuando pienso en amar y odiar, en querer y temer, en no poder vivir sin y cuanto más lejos mejor… el amor. El amor es lo único que provoca fobias y filias al mismo tiempo. El amor es aquel sentimiento, esa emoción, ese estado químico que te hace sentir bien al mismo tiempo que te inunda en un miedo supremo de no perderlo. Amas lo que tienes y odiarías perderlo, odias lo que tienes y desearías cambiarlo. Amas lo que amas, pero de vez en cuando lo odias, lo temes y te hace sentir mal. Así es el amor, un cúmulo de fobias y filias, un conjunto de incongruentes sensaciones capaces de ponernos mariposas en el estómago o provocarnos arcadas, un mundo en el que amar es odiar y temer es querer, la maravillosa dicotomía del ser humano, la bipolaridad compleja de nuestro corazón, lo necesario e imprescindible se convierte en una banal desechable sensación. El amor… tan complejo como desconocido.
domingo, 5 de febrero de 2012
SOMEONE LIKE YOU
Fue una decisión difícil. El camino que debía elegir era muy distinto al que ella quería recorrer. No había ningún cruce de caminos, ningún atajo. Sólo abismo a ambos lados. Tubo que imaginar algo que no existía. Le costó horrores hacerse ver a ella misma que no había solución. Y se propuso no mirar atrás. Fijar la vista al frente y esperar lo que le deparara de nuevo el destino. Cruel destino que le llevaba a acabar tomando decisiones vitales para volver a empezar, desandando lo que con esfuerzo e ilusión había recorrido, había querido.
Una vez más sus ojos se humedecían con las lágrimas de su corazón. Se preguntaba porque siempre ella. Porque caía de nuevo en el mismo profundo pozo de lamento. Porque, de nuevo, se encontraba con la misma piedra, con el mismo muro insalvable, con igual sensación de frustración.
Si al menos fuera ella la que se hubiera equivocado… pero debía autoconvencerse que formaba parte de ese error, de esa secuencia de acontecimientos. No en vano ella había dado todo lo humanamente posible apostando por lo que quería y no pudo ser. Se vio obligada a decirse y a decir que deseaba lo mejor para él en el futuro, aún sabiendo que ella era la mejor opción, el mejor pasado, presente y un futuro maravilloso en su vida… lástima que él no logró ver lo mismo que ella…
Y otra vez, sola, recorría el camino, esperando que el destino le señalizara correctamente la dirección. O que al menos no le llevara a otra calle sin salida, a otro complicado laberinto de esto llamado “amor”.
viernes, 3 de febrero de 2012
ME QUEDÉ SIN VOZ.
Que difícil es decirlo. Que difícil es empezar. No me sale, no sé cómo expresarme, no sé qué palabras tengo que utilizar. Si fuera posible ponerle un traductor a mi mente que hable con cada latido de mi corazón. Si fuera posible que entendieras mis pensamientos con sólo pensarlos. Si fuera posible que leyeras lo que yo escribo por dentro de mi alma. Si todo esto fuera posible no me costaría tanto. No serían mis cuerdas vocales las que temblaran cada vez que me sintiera ese nudo en la garganta. No me costaría decir te quiero, no me costaría decirte la verdad. Tampoco me costaría decir lo que siento, lo que prefiero y lo que no entiendo, no me costaría revelarme ante las injusticias, ni amar lo que directamente llama a las puertas de mis sentimientos. Pensar por pensar no existiría, Hablar por hablar no haría falta, todo sería más sincero, todo sería más real. Lo blanco sería blanco y lo negro se vería bien negro. Que difícil es decirte que me cuesta mucho decir lo que siento, que difícil es mostrarte que si no lo digo muero. Y prefiero morir hablando aunque me cueste la vida en ello. Y prefiero vivir muriendo cada vez que el hablar me da miedo.
miércoles, 1 de febrero de 2012
...SUEÑOS...
- Sueña. Sssssss……
+ No puedo.
- Sueña, sí que puedes.
+ No quiero.
- ¿Por qué no quieres soñar? Yo te acompañaré, estaré en tus sueños.
+ Por esa misma razón. No quiero soñar, no quiero que me acompañes, no quiero recordarte.
- Pero… pensé que me querías. Pensé que… nunca te olvidarías de mí.
+ Y créeme, no lo he hecho. Y te sigo queriendo. Pero no puedo más. No quiero ver tu cara en el espejo, sonriéndome, al despertar. No quiero recordar tu olor en las sábanas… ahora están frías. No quiero seguir viéndote en la cara de cada persona que me cruzo, no quiero seguir pensándote en cada rincón que visito, en cada palabra, en cada dibujo…
- Entonces… ¿quieres decir que amarme tanto te hace daño?
+ No. Quiere decir que haberte ido me ha hecho daño. Me dejaste. Me destrozaste. Me abandonaste. Me volviste loca.
- Nunca me fui, princesa… sigo aquí, contigo.
+Créeme, no estás aquí. Tú no eres tú. Tú eres lo que yo he creado. Tú eres el miedo a la soledad, la lágrima en mi almohada, la sombra que proyectabas, el vació que dejaste y que yo hice mío por el miedo a quedarme sola.
- Cariño, de verdad, no lo entiendo… ¿y dónde se supone que estoy si no soy yo el que estoy contigo?
+ Sigues en el mismo lugar desde que te fuiste. No te has movido. A veces te visito, te llevo flores… con la esperanza de que algún día me recibas, me estés esperando… y me digas que todo ha sido un sueño…
- Princesa, duerme… yo estoy contigo… todo ha sido un sueño… sssssss
+ … un sueño…
Brotó de su ojo una lágrima que mojo la almohada, sobre su fría sábana. Notó por primera vez el brazo que la rodeaba, su dulce respirar en el cuello… y soñó… soñó que nunca más se sentiría sola.
RENGLONES TORCIDOS
Pasa a veces, que lo raro nos parece normal y al contrario, lo normal nos parece raro. Así es la bipolaridad del ser humano. Quien pone las pautas en lo que es normal. Quien decide todo aquello que se sale fuera de lo corriente. La sociedad, sus valores, las personas, los hábitos, las tradiciones, todos y cada uno de los círculos de socialización incluidos aquellos que se quedan fuera, marginados, rechazados, excluidos, …todos intervienen y, aún sin darse cuenta, delimitan la moralidad de una comunidad, un pueblo, una ciudad, un estado… una sociedad.
Si has tenido la suerte de desarrollarte dentro de un círculo socialmente aceptado, verás raro y no entenderás cómo hay gente adicta a ciertos hábitos capaces de vivir con sólo una mochila y dos trapitos. Te chocará que pueda haber gente que se mate por un plato de comida o que no se haya podido bañar desde meses atrás (incluso años), personas que se dediquen a amontonar basura como si fueran objetos de decoración, tan sólo por que haciéndolo se sientan felices, personas que necesiten medicación constante para regular ciertos comportamientos producidos por enfermedades mentales y que en el momento que dejan de acceder a esa medicación puedan considerarse un grave riesgo para la sociedad. Quizás hayas tenido esa suerte… pero los hay que lo ven desde el otro ángulo. Aquellos que no entienden y les parece raro todo cuanto la sociedad normal protege y valora. A todos ellos, sin excepción, se les debería extender la mano, arrimarles el hombro, dedicarles tiempo, darles cuantas oportunidades necesiten ya que posiblemente no tuvieron la suerte de optar a ninguna.
Y quien me lea pensará… a que viene esta retahíla sensiblona por los demás. La respuesta: volví a releer uno de mis libros favoritos. Y comprendí que la finísima línea que separa la cordura de la locura, lo normal de lo raro, lo malo de lo bueno, lo socialmente aceptable de lo repudiado social… en tiempos como los que estamos pasando, es tan frágil que puede volver a todos del revés.
BAD DAY
Hoy me levanté con el pie izquierdo. Hoy es un día de esos que todo me asquea, que protesto por todo, que todo me “jode”. Además el tiempo no acompaña a mi posible mejoría. Día gris y lluvioso, con caída de temperaturas. Con esta predisposición a la amargura salgo de casa, arrastrando los pies, ojeras y la cabeza en muchas partes y en ninguna. Me asquea pensar que el día pueda empeorar. Hoy tengo el listón de mi paciencia bastante por los suelos. Debería haber salido con un cartel al cuello que diga “CUIDADO QUE MUERDO”. Tengo que ir a comprar al supermercado y me da pánico mi reacción cuando vea a esa pobre cajera amontonándome los productos en la caja… que digo yo, si les queda todo el día por delante… ¿para que tienen tanta prisa?. Te dan ganas de decirle, “oye guapa, que los huevos, el pan de molde y el chocolate los compro enteros y cuando llego a casa se ha convertido en bizcocho” … y como ahora no dan bolsas de plástico (me parece bien cuidar el medio ambiente) te ves casi obligado a cargar esos bolsones de tela hasta reventar para no echar viajes… con todo el respeto del mundo, prefiero “joder” una pizca la capa de ozono antes que a mis vértebras, soy así de egoísta. También me fastidia dar conversación por darla, sin motivos. Que digo yo, que si yo no te he dirigido la palabra porque tengo un mal día, aunque nos veamos todos los días porque coincidimos en algún sitio, y eso te da derecho a creerte que soy tu amigo del alma… vas equivocad@, déjame tranquilo, con mis cosas, y ves a debatir con otros cosas de vital importancia como el tiempo lluvioso, la derrota de tu equipo de fútbol o aquello que te pasó y no ves que no le importa a nadie.
Para todos ustedes que aún estan a tiempo de mejorar su día, he elegido como canción de hoy THE LAZY SONG, de Bruno Mars. Ánimo y a comerse el mundo.
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